viernes, 24 de abril de 2009

De la mano de lo sublime


Como no amarte si me fundo en tí con plenitud total, como los rayos de sol en las nubes, como penetra la luz de la luna en la oscura noche, como el rocío en los pétalos de una flor, como el metal en el fuego. En el amor, lo sagrado vá de la mano de lo sublime, de lo divino. No hay impaciencia alguna en tan anhelado encuentro existencial. Nada es malo, nada es bueno, nada es falso, nada es real, nada es cierto, nada es incierto. Quizás lo incierto de hoy, se convierta en lo cierto de mañana. Puede que sí, puede que no.
Hazte eterno, sigue el camino, agiliza el paso. Aquí y ahora, tengo para tí lo mejor de mí.