martes, 14 de abril de 2009

Mientras se borran las huellas


Caminar entre arena y espuma, mientras se borran las huellas. Atomos que se mueven sin parar, sin ningún orden específico, aunque la vida y el mundo giren ordenadamente en la arena que vive, en la playa infinita de un mar sin fin. Días remotos, siglos enteros de voces que se aprenden a escuchar, ondulaciones profundas, calladas y ajenas a las estaciones. Cantando van las horas mientras llega la noche, el tiempo se mide con los innumerables soles y lunas que se hacen perpetuas, sin poder juntarnos en un sólo lugar y a un mismo tiempo. Desde el río de un principio hasta la desembocadura de un fin, ni siquiera el amor puede modificar la realidad.