miércoles, 9 de septiembre de 2009

Seremos una sola mirada


El velo nocturno se acerca a la montaña, es tiempo de escuchar la voz del amor que se esconde entre las nubes y la luz amable del atardecer. Desde la alta colina las aves alzan su vuelo, van a encontrarse con sus sueños en la lejana melodía de la brisa. El corazón encuentra su morada y el alma su silencioso mundo. Lejos queda el origen, se encienden futuros recuerdos en el devenir armonioso y extenso. En el corazón de los bosques se dormirán las tormentas y si tú no te vas yo no me voy, así seremos una sola mirada en un mismo atardecer.