martes, 1 de diciembre de 2009

Apoyando la mirada en el paisaje


En la quietud del cielo, profundo de azul y oro igual al de muchos días, el aire mueve las hojas de recuerdos sin presente, sin un suspiro que responda preguntas, ni una palabra sencilla, ni siquiera una respuesta que pueda entender la luna. En la medida de la razón la vida adquiere la forma justa, en la medida del amor se puede escuchar en el desierto la voz del oasis que nos llama. Apoyando la mirada en el paisaje se comprende la conversación del corazón con la distancia, se comprende que no hay límites entre el sueño y la vigilia, se aprende a decir siempre y no se vuelve a decir nunca, se aprende a interpretar las respuestas que nos dá el horizonte.