viernes, 24 de septiembre de 2010

Entre el ayer y el mañana


En la serena tarde que al amor invita, las horas van hilando su tejido de sombras, la luz no cede, el sol envía su luz al corazón del universo donde anida la esperanza, mientras el tiempo se queda dormido entre el ayer y el mañana. Instante anhelado y libre donde el alma se suspende envuelta en un nuevo sentimiento, olas van y vienen en la mente absorta de sentidos mientras el cielo se hace aire de suavísima dulzura. El alma posee el deseo, el sueño posee la fantasía, no se deja hoy lo que se anhelaba ayer.