jueves, 5 de agosto de 2010

Mientras el viento agita el agua




Se rompen las cadenas del destino, el mundo deja de ser lo que es, en otras aguas brilla la luz del amor y a otras tierras el corazón se dirige. El anhelo ambicioso cambia el porvenir. ¿Y para que? Para encontrar unos ojos y un corazón ¿Y porqué? Porque unos ojos y un corazón lleno de dicha es el premio al afán. Cuando el alma prodiga su tesoro, se entienden las voces y el murmullo del agua. Atrás queda mucha gente y se encuentran otras más allá. Otros  horizontes se avizoran, siguiendo a la loca fantasía y al veloz ímpetu del pensamiento. En el remolino de una luna de amor se encuentra un pequeño rayo de sol como tesoro divino, radiante de belleza y juventud. Mientras el viento, agita el agua.