martes, 25 de enero de 2011

Donde el tiempo se suelta



Cuando el mar está en calma puede reflejarse la luz, milagro de vida. Se enreda la arena entre las olas, casi con suavidad, ternura y prestigio de profundidad. Con una lección en cada movimiento, en su ir y venir interminable, se hace tenue y reconocible su lenguaje sin distingos entre el horizonte y el cielo. Esa sensación de estar entre dos orillas, viendo armarse las palabras en el aire, esas que no se quedan pero que tampoco saben adonde ir. Habrá un lugar donde esperar, allí donde tiene sentido el tiempo y cambia de ruta, allí en ese lugar donde el tiempo se suelta.