martes, 25 de enero de 2011

Donde el tiempo se suelta



Cuando el mar está en calma puede reflejarse la luz, milagro de vida. Se enreda la arena entre las olas, casi con suavidad, ternura y prestigio de profundidad. Con una lección en cada movimiento, en su ir y venir interminable, se hace tenue y reconocible su lenguaje sin distingos entre el horizonte y el cielo. Esa sensación de estar entre dos orillas, viendo armarse las palabras en el aire, esas que no se quedan pero que tampoco saben adonde ir. Habrá un lugar donde esperar, allí donde tiene sentido el tiempo y cambia de ruta, allí en ese lugar donde el tiempo se suelta.

martes, 11 de enero de 2011

El tiempo se detiene, el tiempo continúa



Cuando el tiempo se ofende, el tiempo se detiene. No se puede llenar con multitudes la ausencia. Lo interesante es el momento del regreso, el silencio de la pausa, mientras el corazón siente el caos del azar vacilante y fugaz. Se puede abrazar lo imperfecto y tener la visión de lo desconocido porque al final todo absolutamente todo, es pasajero. Es hermoso soltar y dejar ir, aunque más hermoso es llegar y encontrar. En ocasiones es bueno revisar el desván del alma mientras el tiempo continúa.