jueves, 27 de octubre de 2011

Instantes de lucidez


Porque todo lo que es amor es la vida misma. El amor y el universo caminan en una misma dirección. El amor por la vida, por y entre los seres, no puede existir sin una conciencia que lo perciba, es absolutamente necesario abrirse a la unidad donde el dador y el receptor coinciden. Para dar ese pequeño salto al encuentro del verdadero amor es necesario primero hacer contacto con la propia capacidad de dar y recibir, pero además de eso saber prestar atención a los brevísimos instantes de lucidez. El tiempo es un gran secreto, el amor tambien lo es.