jueves, 24 de noviembre de 2011

Lo que habita en el corazón



En el imperio de la razón hemos aprendido a usar el cerebro como la sede de la inteligencia y la conciencia. La conciencia no está alojada en un solo lugar de nuestro cuerpo, porque conciencia es la capacidad de darnos cuenta de como vivimos y al darnos cuenta nos ponemos por encima de las reacciones automáticas que son producto de la conciencia primaria. La verdadera conciencia posee su circuíto en el corazón, de acuerdo a lo que se piensa, se siente y se vive se puede proyectar a lo que nos rodea. No es solo romanticismo lo que habita en el corazón, es una conciencia más desarrollada y armónica que tiene la capacidad de guiarnos sin equivocación alguna. Cualquier equivocación viene del ego pensante que casi siempre nos hace creer que tenemos la razón. Escuchar al corazón es aceptar que podemos transformar y transformarnos en seres sintientes e independientes de nuestras más primitivas limitaciones. Si escuchamos y traducimos con el corazón emerge nuestra verdadera inteligencia.