sábado, 16 de junio de 2012

Como un tesoro escondido




El corazón como un tesoro escondido, posee sus mapas sin caminos definidos, guarda celosamente su riqueza, sus valores, sus sentimientos. Permanece intacto, reposando en el fondo del ser, a la espera de ser descubierto por quien sea capaz de llegar a él. Es como cruzar mares, ríos, desiertos y montañas hasta tocar su puerta. Para poseerlo hace falta cavar con palabras de aliento, mientras se acaricia con mano suave como pétalos de loto, verlo con la mirada que le da la luna al mar, darle calor como los rayos del sol, arrullarlo con el respiro de la inmensidad y aprender a beber su lluvia de latidos. Luego poner atención a lo inaudible, bailar al tiempo de la danza de su ritmo, y siguiendo el compás de sus vientos, romper su silencio solo con el sonido de la espuma cuando toca la arena.