viernes, 27 de julio de 2012

Cuando se convierte en poema




El amor es para siempre, aunque haga calor, aunque ayer haya llovido, en las mañanas nubladas y en el cielo abierto de una tarde, estando en casa o andando el camino, antes, después, ahora mismo. En los comienzos, en los finales, en los encuentros y desencuentros, cuando al soplar el viento las manos se enfrían, frente al mar, a la montaña, al río o frente a la quietud de un lago. Cuando sale la luna y nos cuenta un secreto, cuando el sol se va al otro lado del mundo a seguir alumbrando los días, en el lenguaje que escriben las palmeras mecidas por el viento, en la paz de una mirada, en el sonido de un canto, al dormir, al levantarse y sobre todo en las noches cuando se convierte en poema. Después de todo y antes de nada.