jueves, 27 de diciembre de 2012

A veces sin saber




Mientras los libros van llenando silencios, se puede contemplar la ausencia. A veces sin saber, dejamos los poemas junto con la hoja de esperanza en los bolsillos de las vivencias. Sueños tejidos a escondidas en los latidos del corazón, en cada pensamiento. En las noches cálidas los nombres quedan en el aire y soplan entre los recuerdos. Nada que retener en la memoria, porque en esos instantes muere la razón, igual que el día ante la llegada de la noche. El tiempo pasa veloz, cuando alguien abraza el alma de alguien.