miércoles, 25 de diciembre de 2013

Y a veces la realidad




A veces la inspiración se diluye, como si entrara en un río que fluye sin parar y no permite que el pensamiento la atrape. A veces es necesario vivir cada experiencia sin contarla, sin pensarla siquiera, es entonces cuando se vive realmente a plenitud de conciencia. Otras veces contamos historias que no tienen ni inspiración, ni fundamento alguno, es allí donde la creatividad se manifiesta. Dejarse llevar, hacer lo que nos gusta hacer, forma parte de lo divertido del camino de la vida. A veces toca escribir historias ajenas, la corriente de la vida nos arrastra hacia ellas. Y a veces, sin intención, sin inspiración alguna, logramos escribir nuestra realidad plenamente. La realidad siempre está ahí, nunca desaparece.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Libre de tiempo



Mirar el cielo, la luna, las estrellas, mirar sin un sólo movimiento de la mente entonces se puede ver realmente su extraordinaria belleza. Que la mente perciba sin agitación alguna. No hay disciplina, ni práctica, ni método por el cual se pueda aprender a percibir. Percibir es una experiencia asombrosa, personal y proviene de la naturaleza profunda del ser. Una mente libre de conocimiento, libre de toda experiencia, puede percibir. La mente no hay que desgastarla, hay que usarla. La mente ha de estar libre de tiempo, sin pensar en función de distancia o espacio, sin horizonte, sin ancla.

sábado, 31 de agosto de 2013

Límite con la nada




Al mirar la montaña se rescatan los días nuevos. Mientras el sol aplaude los deseos, el cielo deja libre las emociones en el vuelo de las blancas nubes y la brisa desciende desde el gran vacío, llena de la pureza de la nieve. El día observa la gran verdad del ayer, el corazón se llena de silencio y el alma de muchos caminos. Hay montones de sueños que sirven para no dormir, el sol del día se queda en la piel y en la fina línea que une al cielo con la montaña, en ese borde del límite con la nada, tan incomprensible como un amanecer.

miércoles, 31 de julio de 2013

Frente a la ventana



Hay un tiempo frente a la ventana, del cual no podemos disponer. ¿Desde dónde y hacia dónde fluye el tiempo?  ¿Desde dónde no regresa? ¿Que será lo que empuja el transcurrir de los días?... Está todo tan lejano, tan distante... Sobrevaloramos los plazos para ganar tiempo y el reloj siempre se encarga de recordarnos que la impuntualidad existe. En el vaivén del tiempo se van hilando las ausencias, los recuerdos, lo pasado y lo futuro. En cualquier reloj, los segundos se llenan de impaciencia, en los relojes de arena, cada grano se toma su tiempo para caer...

sábado, 11 de mayo de 2013

Coherencia





En ocasiones hay que darle la oportunidad al azar, intentar todo con desapego y el tiempo dirá si es o no es. Aprender de los errores y comenzar todo desde cero, desde el centro, desde la nada. Cambiando, intentando cosas nuevas al mismo tiempo y tanto el éxito como el fracaso nos conducirán siempre a la libertad de una nueva acción. Al darse cuenta de que algo no va a funcionar hay que dejarlo e intentar algo diferente o en otra dirección. Si el azar es la percepción directa es válido buscar la oportunidad, distinguir dónde y cómo buscar, pero por sobre todo tomar decisiones. Lograr la coherencia interna de la mano con la razón.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Y cuando creemos




Siempre estará aquello que se piensa que sucederá algún día. Siempre está aquello que se piensa para recordar. Y cuando creemos que nada más va a suceder... la vida nos sorprende.
Eliminar dos palabras: "Si hubiera" sustituirlas por éstas tres: "La próxima vez"

miércoles, 30 de enero de 2013

La vida del viento




Mientras el cielo gira al ritmo de la tierra y el mar se llena de versos despeinando las olas, se inicia el latir de las horas y del alma de las cosas. Las aves vuelan siempre con el tiempo puesto, el viento levanta sus alas y llena de algodón las nubes. Allá abajo se quedan reposando las palabras, se quedan los sueños y las sonrisas, porque al invertir el reloj, la arena del tiempo cambia de lugar. A veces toca hacer reverencia a quien se aleja y aceptar la alegría de quien se acerca. Allá en lo alto la vida del viento, esa vida que tiene su acento de verdad, que deja en el alma vestigios de una promesa. La felicidad es un instante que no tiene prisa.