miércoles, 30 de enero de 2013

La vida del viento




Mientras el cielo gira al ritmo de la tierra y el mar se llena de versos despeinando las olas, se inicia el latir de las horas y del alma de las cosas. Las aves vuelan siempre con el tiempo puesto, el viento levanta sus alas y llena de algodón las nubes. Allá abajo se quedan reposando las palabras, se quedan los sueños y las sonrisas, porque al invertir el reloj, la arena del tiempo cambia de lugar. A veces toca hacer reverencia a quien se aleja y aceptar la alegría de quien se acerca. Allá en lo alto la vida del viento, esa vida que tiene su acento de verdad, que deja en el alma vestigios de una promesa. La felicidad es un instante que no tiene prisa.