sábado, 31 de agosto de 2013

Límite con la nada




Al mirar la montaña se rescatan los días nuevos. Mientras el sol aplaude los deseos, el cielo deja libre las emociones en el vuelo de las blancas nubes y la brisa desciende desde el gran vacío, llena de la pureza de la nieve. El día observa la gran verdad del ayer, el corazón se llena de silencio y el alma de muchos caminos. Hay montones de sueños que sirven para no dormir, el sol del día se queda en la piel y en la fina línea que une al cielo con la montaña, en ese borde del límite con la nada, tan incomprensible como un amanecer.